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Personaje · Ingeniero

Lyandro de Vash — el ingeniero que quiso democratizar la magia

Diseñó la Aguja del Alba para canalizar la luz de los dos soles y dar magia a cada hombre. La magia obedeció: exactamente lo que él diseñó.

Lyandro de Vash, ingeniero de la Aguja del Alba.

Lyandro de Vash no fue tirano ni soberbio. Fue ingeniero. En la Edad del Ocaso temprana, en una ciudad llamada Aethelburg, concibió el Conductor Arcánido: un dispositivo capaz de recoger la luz de los dos soles, traducirla en magia pura, y verterla por la ciudad entera para que ningún ciudadano, por humilde que fuese, careciera de ella.

No era un sueño de codicia. Era un sueño de ingeniería: la magia, en efecto, podía canalizarse.

Elara la Vidente le advirtió con la metáfora del río: si lo represás, su poder no se someterá; buscará otro cauce, o se quedará quieto y morirá, y matará la tierra que lo esperaba. Lyandro escuchó la advertencia y la archivó entre las cosas que el miedo dice.

El día que activó la torre, el Conductor Arcánido funcionó. Funcionó demasiado bien. Absorbió la magia ambiental en un radio de leguas y dejó una cicatriz de silencio donde antes había mundo. Aethelburg, la Aguja del Alba, la ciudad que se había levantado para que se la viera a plena luz, se volvió ciudad fantasma en un solo día.

Lyandro no quiso destruir nada. Quiso que la magia obedeciera a la ingeniería, y la magia obedeció: hizo exactamente lo que él había diseñado que hiciera, sin que él hubiera modelado lo que ocurriría después del límite que no miró.

Lo suyo fue la primera ruina que un hombre construyó con sus manos. El mundo ya había conocido otras ruinas; pero aquélla otra, La Ruptura de los Syl'theri, no había sido obra de los hombres. Ésta sí.