← La Bitácora
El registro: por qué hablamos como una crónica y no como un bardo
El objetivo del texto fundacional era sostener un registro al modo del Silmarillion: un cronista que escribe la crónica mucho después, no un bardo que te habla mientras pasa.
Se purgó toda interpelación al lector. El presente se volvió presente histórico-cronístico. Los protagonistas se introducen en pretérito, porque el que cuenta los mira desde un después aún más vasto. La dificultad del registro no es un defecto a corregir: es la prueba de que el registro se sostuvo.
Volver a la Bitácora