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Crónicas de Aerthos. Capítulo segundo, la Aguja del Alba.

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En la edad del ocaso temprana, cuando las sombras del mundo eran aún largas y

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delgadas, y nadie las había contado todavía, se alzó sobre las llanuras

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centrales un pueblo joven. Eran los hombres, raza febril y reciente

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que habían crecido entre las ruinas del antiguo imperio solar sin haberlo

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00:00:31.120 --> 00:00:36.320
conocido y sin descender de él. Lo que de aquel poder quedaba eran columnas

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00:00:36.320 --> 00:00:41.200
rotas en la arena y un nombre que los humanos pronunciaban como se pronuncia el

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00:00:41.200 --> 00:00:43.280
de un país que nunca se visitó.

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No tenían la paciencia con que los elfos dejaban que la magia los atravesara ni

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el silencio con que los enanos la arrancaban de la piedra en runas. Tenían, en

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00:00:53.955 --> 00:00:59.690
cambio, una genialidad sin cautela, y la creían virtud. Bajo el doble

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amanecer de los 2 soles, que subían a alturas distintas sobre la misma línea de

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00:01:04.890 --> 00:01:10.010
tierra como habían subido siempre sin que nadie pudiera decir cuál guiaba a

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00:01:10.010 --> 00:01:15.215
cuál, Los hombres miraron las llanuras vacías y no vieron vacío,

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00:01:15.455 --> 00:01:21.135
dieron sitio. La edad de el ocaso temprana fue espléndida en su comienzo.

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00:01:21.535 --> 00:01:26.870
Fue también la edad en que un pueblo confundió poder hacer con deber hacer, no

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00:01:26.870 --> 00:01:29.990
supo que las había confundido hasta mucho después.

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00:01:30.790 --> 00:01:36.070
Entre aquellos hombres hubo 1 que no era rey ni general, y cuya voluntad pesó

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00:01:36.070 --> 00:01:41.865
más que la de reyes y generales. Se llamaba Lyandro de Vash, y su estirpe era de

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00:01:41.865 --> 00:01:47.225
las que recordaban el imperio solar caído, no su sangre, que se había perdido,

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00:01:47.305 --> 00:01:52.985
sino su relato, transmitido como se transmite una deuda. Lyandro era

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00:01:52.985 --> 00:01:58.160
arquitecto y era mago, y soñaba con tocar el cielo no por orgullo de la mano,

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00:01:58.160 --> 00:02:03.520
sino por convicción del entendimiento. Concibió una ciudad y le dio nombre antes

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00:02:03.520 --> 00:02:09.520
de ponerle piedra. La llamó Aethelburg y la llamó también la Aguja del Alba,

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00:02:09.680 --> 00:02:14.615
porque había de elevarse hacia los soles como una aguja se eleva hacia la tela

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00:02:14.615 --> 00:02:20.135
que ha de coser. No sería ciudad de muros y techos solamente, sería la prueba

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00:02:20.135 --> 00:02:24.615
construida de que la magia podía pertenecer a los hombres como les pertenecía el

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00:02:24.615 --> 00:02:25.895
cálculo y la cantera.

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00:02:26.770 --> 00:02:32.370
El corazón de aquella prueba era el conductor arcánido. Lyandro lo pensó como

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00:02:32.370 --> 00:02:38.050
una torre que no guardara nada y lo entregara todo. Recoger la luz de los 2

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00:02:38.050 --> 00:02:43.485
soles, traducirla en magia pura y verterla por la ciudad entera para que ningún

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00:02:43.485 --> 00:02:49.325
ciudadano, por humilde que fuese, careciera de ella. Los elfos coexistían con el

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00:02:49.325 --> 00:02:54.880
río de la magia y bebían de su orilla. Los enanos lo cavaban en vetas y se lo

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00:02:54.880 --> 00:03:00.800
llevaban a hombros. Lyandro no quería ninguna de esas 2 servidumbres, quería el

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00:03:00.800 --> 00:03:06.655
río dentro de la casa, abierto con una llave, cerrado con otra. No era

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00:03:06.655 --> 00:03:12.255
un sueño de codicia, era un sueño de ingeniería, y en ingeniería el diagnóstico

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00:03:12.255 --> 00:03:18.110
de Lyandro era exacto. La magia, en efecto, podía canalizarse. Lo

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00:03:18.110 --> 00:03:22.910
que no estaba en su cálculo era qué haría la magia cuando se la canalizara hasta

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00:03:22.910 --> 00:03:25.550
el final de lo que la canalización permitía.

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00:03:26.270 --> 00:03:31.715
Tenía Lyandro una mentora, una anciana llamada Elara, cuyos ojos se habían

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00:03:31.715 --> 00:03:36.995
nublado de tanto mirar futuros que aún no eran. Ella le habló con la única

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00:03:36.995 --> 00:03:42.275
figura que él podía entender, que era la de un curso de agua. La magia es un

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00:03:42.275 --> 00:03:45.875
río, Lyandro, dijo. Puedes beber de él,

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puedes navegarlo, puedes incluso desviar su cauce, si tienes fuerza y humildad

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00:03:52.460 --> 00:03:53.420
bastantes,

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00:03:54.220 --> 00:03:57.500
pero si lo represas, su poder no se someterá,

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00:03:58.415 --> 00:04:04.015
buscará otro cauce, o lo que es peor, se quedará quieto y morirá,

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00:04:04.575 --> 00:04:09.295
y matará la tierra que lo esperaba. Lyandro escuchó la advertencia y la archivó

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00:04:09.295 --> 00:04:15.210
entre las cosas que el miedo dice. No despreció a Elara, despreció al miedo, que

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00:04:15.210 --> 00:04:20.970
es error más difícil de ver. La gravedad de la anciana no torció en él una

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00:04:20.970 --> 00:04:26.810
sola línea de los planos. Ante el consejo de la ciudad que dudaba, Lyandro habló

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00:04:26.810 --> 00:04:32.265
sin alzar la voz, que era su manera de alzarla. El miedo nos ha tenido en las

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00:04:32.265 --> 00:04:38.025
sombras de elfos y enanos durante generaciones. Hijo, no nos enterraremos bajo

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00:04:38.025 --> 00:04:43.370
las montañas, no nos esconderemos en los bosques, construiremos nuestro futuro a

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00:04:43.370 --> 00:04:48.890
plena luz, donde pueda vérselo. El consejo, que temía, pero temía más

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00:04:48.890 --> 00:04:54.570
parecer temeroso, le dio la luz. Aquel fue el punto en que la cautela dejó de

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00:04:54.570 --> 00:04:59.295
ser una opción discutible, y pasó a ser una palabra que ya nadie quería

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00:04:59.295 --> 00:05:04.975
pronunciar en voz alta. Las decisiones de ese peso se toman una vez,

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00:05:05.295 --> 00:05:07.295
y después solo se ejecutan.

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00:05:08.350 --> 00:05:13.710
Durante décadas, creció Aethelburg en torno a la Aguja. Acudieron a ella los

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00:05:13.710 --> 00:05:19.470
mejores canteros, los mejores magos y los mejores artesanos de cuantos reinos

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00:05:19.470 --> 00:05:24.865
humanos había, no llamados por edictos, sino por la certeza de que allí se hacía

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00:05:24.865 --> 00:05:30.385
lo que en ninguna otra parte se haría. La torre subió año sobre año, cuarzo

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00:05:30.385 --> 00:05:34.680
blanco y aleaciones de plata, hasta brillar con una luz que los visitantes

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00:05:34.680 --> 00:05:40.280
llamaban casi divina sin medir lo que decían. En su cúspide se asentó un orbe de

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00:05:40.280 --> 00:05:45.640
cristal de tamaño desmedido, tallado con glifos de poder, y el orbe esperó,

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00:05:45.975 --> 00:05:51.735
vacío, el beso de los soles. Durante todos aquellos años, nadie volvió a nombrar

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00:05:51.735 --> 00:05:54.855
a Aelara, y Aelara no volvió a hablar.

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00:05:55.655 --> 00:06:00.640
Llegó el día de la activación con los cielos despejados, como si el mundo

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00:06:00.640 --> 00:06:06.640
hubiera querido que no faltara luz. Lyandro subió a la cima de su torre, que era

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00:06:06.640 --> 00:06:11.760
también la cima de su vida, y pronunció las palabras últimas del encantamiento.

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00:06:12.305 --> 00:06:18.145
El orbe cobró vida y atrajo la luz de los soles en un torrente que cegaba. Un

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00:06:18.145 --> 00:06:24.065
zumbido grave recorrió la ciudad de cimiento a cornisa. La energía bajó por los

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00:06:24.065 --> 00:06:28.720
conductos como había sido calculado que bajara, y las fuentes de Aethelburg

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00:06:28.720 --> 00:06:34.320
manaron luz hecha líquido ante los ojos de un pueblo entero. Fue durante un

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00:06:34.320 --> 00:06:39.680
instante un triunfo sin reparo, el instante fue todo lo que duró.

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00:06:40.320 --> 00:06:45.955
El zumbido no cesó, se ahondó, dejó de ser sonido y se volvió

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00:06:45.955 --> 00:06:51.715
condición, más absoluto cuanto más se prolongaba. La luz líquida de las calles

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00:06:51.715 --> 00:06:57.220
vaciló y se retiró. Los magos congregados la plaza sintieron deshacerse sus

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00:06:57.220 --> 00:07:02.180
hechizos a medio gesto, y sus mentes quedaron sin aquello con que pensaban la

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00:07:02.180 --> 00:07:06.980
magia, como queda sin filo el cuchillo y sin saber por qué cortaba.

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00:07:07.735 --> 00:07:12.855
Después cayó sobre Eyelburg un silencio que no era ausencia de ruido, sino

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00:07:12.855 --> 00:07:18.695
ausencia de algo anterior al ruido. No hubo grito que lo llenara, porque el

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00:07:18.695 --> 00:07:21.815
grito mismo era de las cosas que se habían deshecho.

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00:07:22.600 --> 00:07:27.880
Desde una colina apartada, el hara lo vio, vio el aura mágica de toda la región

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00:07:27.880 --> 00:07:33.720
plegarse hacia la torre y desaparecer dentro de ella en un solo instante, sin

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00:07:33.720 --> 00:07:39.575
resto. No hubo explosión, no hubo fuego, no hubo escombros

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00:07:39.575 --> 00:07:44.935
ni derrumbe ni nada de cuanto los hombres habían aprendido a temer cuando temían

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00:07:44.935 --> 00:07:45.975
una catástrofe.

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00:07:46.800 --> 00:07:52.560
Hubo, en su lugar, la nada, que era peor porque no se la podía mirar ni nombrar

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00:07:52.560 --> 00:07:58.000
como se nombra un enemigo. La profecía cumplida no consoló a la anciana.

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00:07:58.655 --> 00:08:04.015
El ara bajó de la colina cuando no quedó ya nada que mirar y no volvió a nombrar

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00:08:04.015 --> 00:08:09.535
la torre. El conductor arcánido había funcionado, y había funcionado

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00:08:09.535 --> 00:08:14.840
demasiado bien. Hizo exactamente aquello para lo que Lyandro lo había diseñado,

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00:08:14.840 --> 00:08:20.040
y al hacerlo abrió un vacío de poder tal que absorbió la magia ambiental en un

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00:08:20.040 --> 00:08:25.705
radio de leguas y dejó una cicatriz de silencio donde antes había mundo. Dentro

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00:08:25.705 --> 00:08:30.585
de los muros de Aethelburg, la magia ya no existía, los encantamientos

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00:08:30.585 --> 00:08:35.545
permanentes se apagaron como se apaga lo que nadie sostiene. Los artefactos

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00:08:35.545 --> 00:08:40.320
quedaron reducidos a baratijas de buen cristal, La tierra misma se volvió

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00:08:40.320 --> 00:08:46.320
inerte, y no dio más, y no recordó haber dado. Lyandro no había represado el

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00:08:46.320 --> 00:08:51.840
río como el ara temía, lo había secado entero, que era la única cosa que ella no

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00:08:51.840 --> 00:08:54.000
había llegado a temer en voz alta.

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00:08:54.965 --> 00:09:00.565
En un solo día, Aethelburg, la Aguja del Alba, la ciudad que se había levantado

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00:09:00.565 --> 00:09:06.245
para que se la viera a plena luz, se volvió ciudad fantasma. Sus habitantes la

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00:09:06.245 --> 00:09:11.780
dejaron porque no quedaba en ella nada de lo que los había llevado allí. Lyandro

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00:09:11.780 --> 00:09:17.700
quedó en su torre y no lo retuvieron barrotes, porque no lo sabía, lo retuvo la

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00:09:17.700 --> 00:09:22.980
ausencia total de aquello que había sido toda su vida. Quien lo vio por última

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00:09:22.980 --> 00:09:28.545
vez no contó que clamara, contó que estaba sentado, con los planos delante,

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00:09:28.705 --> 00:09:32.865
mirándolos como se mira un cálculo que sigue siendo correcto después de haber

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00:09:32.865 --> 00:09:38.625
destruido todo lo que rodeaba. La edad del ocaso no terminó aquel día,

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00:09:38.945 --> 00:09:44.650
aprendió, eso sí, una lección que no redime, que algunas obras dejan cicatrices

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00:09:44.650 --> 00:09:50.490
que el tiempo no cura porque el tiempo no las toca. Lyandro de Vash no

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00:09:50.490 --> 00:09:56.025
quiso destruir nada, quiso que la magia obedeciera a la ingeniería, y la magia

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00:09:56.025 --> 00:10:01.545
obedeció. Hizo exactamente lo que él había diseñado que hiciera, sin que él

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00:10:01.545 --> 00:10:06.665
hubiera modelado lo que ocurriría después del límite que no miró. El mundo ya

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00:10:06.665 --> 00:10:11.850
había conocido otras ruinas, y una de ellas era tan vasta que, junto a ella,

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00:10:11.850 --> 00:10:17.450
Aethelburg era apenas una advertencia legible, pero aquella otra no había sido

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00:10:17.450 --> 00:10:22.898
obra de los hombres. Esta sí, y así quedó inscrita, en los mapas y en las

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00:10:22.898 --> 00:10:27.218
memorias de Aerthos, la primera ruina que la humanidad tuvo que enseñarse a sí

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00:10:27.218 --> 00:10:28.338
misma a no repetir.
